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¿Qué son los microplásticos y cómo evitar que se formen?

Los microplásticos son trozos de plástico de menos de 5 milímetros que llegan al mar, al suelo y a los alimentos. Te contamos de dónde vienen y qué puedes hacer para reducirlos

Los microplásticos son partículas y fragmentos de polímeros sintéticos que miden menos de 5 milímetros de longitud, abarcando desde dimensiones comparables a un grano de arroz o una semilla de sésamo hasta partículas microscópicas invisibles para el ojo humano.

Ninguna de las otras nociones se ajusta a la definición técnica:

  • La coloración del polímero es irrelevante: pueden presentarse en tonos translúcidos, blancos, negros o de colores brillantes según el tinte original.
  • Un envase diminuto (como un sachet o una tapa) es un artículo macroplástico íntegro, no un microplástico, aun cuando con los años termine fragmentándose en miles de ellos.
  • No representan una variante ecológica o biodegradable; constituyen una forma de contaminación ambiental altamente persistente y de difícil remoción.

Según su origen, los microplásticos se clasifican en dos grandes vertientes:

  • Microplásticos primarios: partículas fabricadas deliberadamente con un tamaño menor a 5 milímetros. Incluyen los pellets o granzas plásticas (materia prima industrial para moldear objetos), microesferas abrasivas utilizadas en exfoliantes o pastas dentales y las microfibras textiles que desprenden las prendas sintéticas (poliéster, nailon, acrílico) durante el lavado en la lavadora.
  • Microplásticos secundarios: fragmentos generados a partir de la degradación física, mecánica y fotoquímica de plásticos de mayor tamaño. Botellas, bolsas, envoltorios, neumáticos y cabos de pesca abandonados al aire libre se vuelven quebradizos por la radiación ultravioleta del sol, el oleaje y el roce del viento, partiéndose de forma sucesiva en millones de fragmentos microscópicos sin llegar a desintegrarse molecularmente.

El impacto ambiental y sanitario de los microplásticos responde a factores críticos:

  • Dispersión ubicua: se han detectado muestras en profundidades abisales marinas, hielos antárticos, sedimentos agrícolas, precipitaciones pluviales y en el polvo ambiental urbano.
  • Ingesta por fauna silvestre: el plancton, peces, crustáceos, aves marinas y mamíferos confunden estas partículas con alimento debido a su forma, tamaño y olor (al acumular biopelículas marinas), provocando obstrucción digestiva, falsa sensación de saciedad y desnutrición.
  • Bioacumulación y transferencia trófica: ingresan a la cadena alimentaria humana a través de pescados, mariscos, sal marina, agua potable embotellada y de red.
  • Vehículos de químicos tóxicos: la superficie porosa de los microplásticos adsorbe contaminantes orgánicos persistentes (COP), metales pesados y pesticidas del agua, liberándolos en los tejidos biológicos tras su ingesta.
  • Inviabilidad de remediación masiva: una vez liberados en ríos, mares o suelos, no existe tecnología con escala suficiente para filtrarlos mecánicamente del medio natural sin destruir los microorganismos acuáticos.

Medidas cotidianas para reducir la dispersión de microplásticos:

  • Segrega y recicla en origen: deposita botellas (PET n.° 1), bidones (PEAD n.° 2) y plásticos rígidos (PP n.° 5) en los contenedores amarillos para evitar que terminen expuestos a la intemperie.
  • Minimiza descartables: utiliza bolsas de tela, botellas térmicas recargables, tazas de viaje y compra alimentos a granel para prescindir de envases de un solo uso.
  • Disposición estricta en espacios naturales: jamás dejes residuos, envoltorios ni colillas de cigarro (que contienen acetato de celulosa plástico) en playas, ríos, cerros o parques nacionales.
  • Manipulación cuidadosa de plumavit (EPS n.° 6): no fractures ni desmenuces bloques protectores de electrodomésticos; las perlas de poliestireno expandido son arrastradas por el viento con extrema facilidad hacia las redes de alcantarillado pluvial.
  • Lavado textil responsable: lava ropa de fibras sintéticas con cargas completas, en ciclos cortos y con agua fría para reducir la fricción entre telas; considera el uso de bolsas o filtros de lavado especiales que capturen microfibras antes de que lleguen al desagüe.

Entre los mitos y equivocaciones más extendidos:

  • Creer que la contaminación desaparece una vez que el plástico se fractura y deja de verse a simple vista.
  • Asumir erróneamente que los plásticos vertidos en rellenos sanitarios o basurales terrestres no afectan a los océanos, ignorando que el viento y los ríos transportan la mayoría de los residuos hacia el mar.
  • Descartar envases en la orilla del mar creyendo que el agua "los disuelve".
  • Reducir el problema únicamente al entorno marino, desconociendo la presencia de microplásticos en tierras de cultivo y en el aire respirable.

En síntesis:

  • Los microplásticos corresponden a partículas plásticas de menos de 5 milímetros de tamaño.
  • Provienen tanto de manufacturas industriales directas (microesferas, fibras textiles) como de la degradación ambiental de envases mayores.
  • Contaminan cursos hídricos, ecosistemas terrestres, fauna marina y la cadena alimentaria global.
  • La prevención prioritaria consiste en evitar el abandono de residuos en la naturaleza y reducir el uso de artículos plásticos descartables.
  • Cada envase reciclado de forma limpia y oportuna es un desecho menos susceptible de fragmentarse en microplásticos en el entorno natural.

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